El embalsamador.
Dios nacido de la unión ilegítima de Nephtis, mujer de Seth, con Osiris. Fue un dios funerario protector de las necrópolis y patrón de la ultratumba, en donde tenía como tareas: la custodia del palacio de Osiris y presidir, junto a Thoth, el pesaje del corazón del difunto. Cuando el pérfido Seth desmembró el cadáver de Osiris, Anubis veló para que Isis lo recompusiese y se embalsamase. En el proceso de momificación los cuatro hijos de Horus ayudaron al dios. Desde entonces Anubis también vela sobre los ritos de embalsamamiento.
Se le representa como un chacal en posición de esfinge, o bien como una figura humana con cabeza de chacal.




Tratar de estudiar la religiosidad y el contexto etnográfico-cultural del hombre del Paleolítico es adentrarse en la oscuridad por un suelo resbaladizo como el de muchas cuevas, residencia humana, y probablemente cúltica, del hombre prehistórico; mucho más por la necesidad de sintetizar un material que, por lo mismo de ser incompleto, exigiría explicaciones más pormenorizadas. Por lo tanto, sabemos que el hombre prehistórico habitó en lugares abiertos y en cuevas, en las se admite la existencia de cuevas, que a pesar de ni haber servido nunca de residencia, están decoradas en lugares de difícil acceso, defendidas de posibles “profanaciones” por numerosas dificultades topográficas.



